La que creía en el Destino o al menos eso Pensé

De pronto estaba ahí, sentado….de repente “un flashback” de justo cuando teniamos 13 años, consolando sus mismas pero igualmente ajenas lágrimas detrás del aula de matemáticas, sin poder decirle que secara las lágrimas y abriera los ojos.Impotente e inseguro, pensando que era ella “el amor de mi vida“, sin embargo ahora a mis 25 años, sabía que esos “amores de la vida” no eran eternos y que al igual que el destino , no eran nada más que un invento creado por canciones de brit pop y Hollywood. Una falacia, para darnos cierta comodidad en este tipo de situaciones, para la comodidad  de quien mejor convenga, la mía al venderme la idea de que por más que quisiera ella no era la indicada y para ella la idea de que lo que buscaba aún estaba allá afuera. Es ese mismo iluso afán humano de querer creer en el destino, sin importar con cuanta convicción o irracionalidad, que al igual que Santa Claus, Hogwarts, Darth Vader y el planeta Krypton simplemente no existe, sin importar que tanto se quiera, a diferencia mía a mis 25 años, ella y yo a mis ilusos 13 años aun creíamos en el destino y yo no era parte de él.

Darth Vader

Le di vuelta la página del álbum de fotografías, mismas páginas que ya conocía tan bien luego de tantos años, miraba las páginas mientras ella me hablada de aquel “idiota” que no supo valorar todo el que ella hizo, esas palabras retumban en las paredes de mi cabeza, con esa dulce y amarga, incluso reprochable ironía, tratando de buscar un lugar lógico donde canalizar  pero era tan difícil entender que ella misma, entre todas las personas fuese la que hablara de no saber valorar. No había nada más que yo pudiese hacer ,solo tratar de hacerla entender como tantas veces antes, sin derrocharle toda esta cubeta de sentimientos no correspondidos, sentimientos que tenía guardado en el armario,debajo del baúl con llave, sentimientos que habían permanecido reprimidos desde que la vi caminar frente a mí por primera vez, porque sabía que dentro de mí ,TODOS esos sentimientos estaban mejor , ocultos y bien arraigados , estaban mejor ocultos, en un mundo donde ella no estuviese enterada de esos sentimientos, de esos reproches guardados, era mejor que eso a un mundo donde ella estuviese anuente de cada verso, cada estúpido poema , cada sentimiento resguardado , cada una de las veces que yo le hablé de “alguien que conocí(ese alguien siempre había sido ella), del porqué acá estaba yo una vez más a su lado escuchando y secando con la razón esas palabras , tratando de juntar los pedazos dispersos por cada una de sus rupturas, esos pedazos tan finos que se podían pasar a través de la cabeza de una aguja, esos pedazos de su corazón.

Corazon roto

Usted no sabe lo que yo a él lo quiero..” – Me dijo ella, suspirando, con sus lágrimas empapando el peluche que le regale para sus quince años, mientras lo sostenía entre sus brazos, llorando sin consuelo, al igual que aquella vez cuando su mamá no firmo el permiso para que fuese al paseo del colegio y yo (accidentalmente) perdí la micro para quedarme con ella toda la tarde, sin importar cuanto quisiera yo ir a el Volcán Poás. Esa misma chiquita caprichosa que se negaba a renunciar a algo que quería o que creía querer, “claro que lo sé…” Le respondí, mirándola de lado, anuente completamente de ese sentimiento, de cada una de las veces que me había repetido a mí mismo las razones que ella pudiese tener para no sentir eso por mí, encontrar la lógica a su irracionalidad afectiva, del como yo estaba presente para ella en cada aspecto de su vida, menos que para ocupar el lugar que ella le había dado a él en lugar de a mí.

Summer

Luego de repetir una tras otra, las mismas razones que había escuchado ya por tanto tiempo, la misma necesidad de justificar un sentimiento que nos “mataba” que nos dañaba a ambos lentamente, la mire a los ojos con el único motivo de confesar algo, que sin ninguna duda no iba a terminar bien, quizás esta era la última conversación que íbamos a tener en el balcón de su cuarto porque sabía que en el momento que yo dijera, lo que el mundo entero sabia, lo que yo ocultaba sin tener el más mínimo éxito y lo que ella sordamente se negaba a ver, luego de ese momento todo cambiaria. La tome de las manos, agarre una bocanada de aire (en ese fragmento de segundo cada uno de los momentos que había vivido calladamente enamorado de ella pasaron por mi mente) siete años de silencio condensados en milésimas de segundo, mientras que repasaba toda nuestra historia en mi cabeza, en ese preciso instante, como en un guión de una película de John Hughes, donde no era yo el protagonista (evidentemente), sonó su teléfono, ella lo miro y sonrió, por otro lado,yo como ya me había adiestrado durante años sonríe junto a ella, volviendo a la realidad, a creer en el destino y a el mundo donde había estado ya por tanto tiempo, mientras ella contestaba el teléfono, me mordí la lengua, guarde mi discurso en aquel baúl con llave y puse los pies una vez más en la tierra, guarde silencio y pensé “un día más de silencio no me haría más daño del que ya me había hecho”

Silence

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .